Un poco de humor (para tomar en serio)
Por Gabriel Diaz, desde Argentina
Hace ya un tiempo circula por Internet un chiste que, más allá de sus atributos humorísticos, refleja cabalmente la manera en la que la mayoría ve el trabajo de los consultores (y lo mucho que hacen algunos consultores por ser vistos de esa forma). Tal vez sea la oportunidad de recordarlo, con la sana intención de reflexionar acerca del verdadero propósito y método que deberían tener las intervenciones organizacionales.
El chiste comienza cuando un consultor transitaba por una ruta por su modernísima camioneta y a lo lejos ve a un viejo pastor con su rebaño de ovejas. El consultor piensa “tengo ganas de comer, así que voy a aprovecharme de este viejo ignorante” y minutos después frena el vehículo junto al pastor y pregunta: “Señor si yo le adivino cuántas ovejas tiene usted en su rebaño, ¿me regala una?”
El viejo responde con algo de asombro: “Sí, cómo no.”
El consultor vuelve a su camioneta, saca una notebook, por un modem satelital se conecta con Internet, de donde baja una fotografía satelital de la NASA, luego abre una planilla Excel y hace cálculos en función de la superficie que ocupa el rebaño y el promedio histórico del tamaño de una oveja. Luego de tres horas, en las que prepara una presentación llena de gráficos de barras, le indica al pastor: “Usted tiene 1347 ovejas, 256 son machos y 1091 son hembras y 4 pueden estar embarazadas”.
El pastor asintió y le dijo que efectivamente así era, y que tal como habían acordado se podía llevar una oveja. El consultor tomó un animal y lo cargó en su vehículo. Cuando ya había encendido el motor para irse, el viejo le preguntó: “Disculpe, pero si yo llegase a adivinar cuál es su profesión, ¿usted me devolvería mi oveja?”.
El consultor evaluó rápidamente que el riesgo era bajo, que ese pastor jamás conocería siquiera la existencia de su trabajo. En consecuencia, respondió sonriente: “Por supuesto”.
El viejo entonces disparó: ”Usted es consultor”.
El consultor, totalmente sorprendido, balbuceó: “¿Cómo se dio cuenta?”.
El pastor, casi sin inmutarse, le respondió: “Primero, porque vino sin que yo lo llamara; segundo, porque me quiso cobrar por decirme algo que yo ya sabía… y, fundamentalmente, porque se nota que no entiende nada de mi negocio. Lo que se está llevando no es una oveja, sino mi perro.”

todos los consultores no son iguales eso usted no lo menciona ni siquiera como conclusión del relato.
Es cierto, Damián. No todos los consultores son iguales. Quizás debí haber sido más explícito con la aclaración que esbocé en el primer párrafo (”lo mucho que hacen algunos consultores por ser vistos de esta forma”).
Sin embargo, coincidirá conmigo respecto a que esos algunos (esperemos que los menos) hacen el suficiente ruido como para que en el imaginario colectivo se instale la imagen de aquellos a los que se refiere el chiste. Esto es, en definitiva, lo que tenemos que tener en cuenta en una sociedad en la que los significados son muchas veces más importantes que los significantes. Las organizaciones, al contratar a quienes deben asesorarlas; y los propios consultores, a la hora de encarar estas intervenciones.
Muchas gracias por su comentario.
Muy bueno!!! … no paro de reírme !