TRABAJO Y FAMILIA II
Por Diego A. Sosa Sosa, desde R. Dominicana
En la primera parte de este artículo vimos algunos de los factores que intervienen en el equilibrio de la vida privada cuando se conjuga con el trabajo. Trabajamos el estrés, el tiempo y el dinero. Esta vez veremos otros dos factores que nos ayudarán a mejorar nuestra Calidad de Vida:
· La comunicación: La mala comunicación es uno de los factores que más estrés causan, y por ende uno de los que deteriora nuestra calidad de vida. Es lamentable que hayamos avanzado tanto en las comunicaciones, pero que no evolucionamos suficiente en la forma de comunicar. Es necesario ser más asertivo al momento de expresarnos y recibir los mensajes, es por eso que tenemos que expresarnos de manera abierta y sincera, respetando el derecho de los demás y buscando conseguir el bien común. Desde que uno de los que intervienen en una comunicación busca llevarse la mejor parte, inician los problemas. Le propongo a continuación una serie de reglas para conseguir una Comunicación Asertiva.
o Sepa lo que quiere
o Distinga lo relevante de lo irrelevante
o Use oraciones que inicien con “Yo”. (Yo siento, Yo sentí, Me pareció)
o Abandone el orgullo; él sólo lleva a desentendimiento
o Haga preguntas aclaratorias
o Muestre empatía y comprensión
o Colóquese en el lugar de los demás
o Cuando sea necesario diga “no”.
o Lo mejor es dar una explicación directa
o El lenguaje verbal tiene que estar acompañado del correspondiente lenguaje corporal
o El tono y modulación de la voz deben ser adecuados
· La Inteligencia Emocional: Es hora de conseguir accionar en vez de reaccionar. Este es un tema extenso, pero por el momento voy a plantearle algunas directrices, así podrá hacer su vida más racional que emocional. Y es que anteriormente una reacción podía significar la diferencia entre la vida o la muerte. Hoy es todo lo contrario, una reacción nos puede costar la vida. Antes se defendía la vida con una reacción frente a un peligro… hoy, reaccionar puede hacer a nuestro atacante privarnos de nuestra más preciada posesión. Tenemos un programa en nuestro cerebro emocional y él no ha evolucionado al ritmo que el mundo se viene moviendo, así que es un trabajo enorme que tenemos que hacer para adecuarlo a las circunstancias del presente. Los humanos bajamos de los árboles, pero nuestro programa aún sigue con las reacciones de cuando éramos primates. Es el momento de aprender a tomar los segundos necesarios ante una situación, darle tiempo a que la información llegue al cerebro racional y nos diga qué tenemos que hacer en el momento adecuado. Claro que para conducir necesitamos guiarnos del programa de nuestro cerebro emocional y ante un peligro pisar el freno, o girar a la derecha. Lo que no podemos hacer es que al momento de un imprudente cruzarse en nuestro camino, dejar que nuestro programa emocional envíe la señal de pelea… la adrenalina fluye por nuestras venas, los sentidos quedan bloqueados y comenzamos a gritar, llega el momento en que el peligro se agranda. Luego de eso, nuestro corazón queda en alerta, los sentidos siguen medio bloqueados y la adrenalina corre por nuestras venas. En la antigüedad se peleaba o se corría, lo que hacía que la hormona desapareciera del metabolismo. Hoy nos vamos a la oficina o a la casa, terminamos de mal humor, posiblemente peleando con la persona que más queremos. Ve por que le digo que en ese sentido seguimos en encima de los árboles. Dele tiempo a su cerebro racional a enviar la señal correcta, posiblemente piense; “este tonto no me va a amargar mi día, que pase adelante y se crea que el mundo es de él; el mío lo controlo yo”.
