Libertad Económica

Por Omar Ricardo Gómez Castañeda, desde Venezuela

Comentarios sobre lo qué es “Libertad Económica”

La libertad económica es un concepto ideológico,aplicado al campo de la economía de mercado, que proviene del liberalismo económico editado por el Padre de la Economía, Adam Smith en su libro “La riqueza de las naciones”(1776). Ahí se justifica que el ser humano, por su condición y derecho natural, su única motivación es huir del dolor y buscar el placer (hedonismo), lo que lo hace conducirse como empujado por una mano invisible hacia el bien común cuando se le deja libertad.

La teoría supone que su actividad económica se decidirá por la producción ó el consumo de áquello que el precio justiprecie su valor, sin interferencias del Estado ó de coaliciones de grandes intereses que impidan el funcionamiento del libre mercado. De ésta manera,la abundancia ó escasez de un producto ó servicio estimula ó retrae su consumo ó producción,obteniéndose de forma espontánea la autorregulación del mercado. Esta institución del mercado se presume de existencia natural,y respondería al libre juego de la oferta y demanda en libre competencia ó competencia perfecta.

Sus defensores sostienen que la libertad económica es parte de los derechos individuales inalienables a los seres humanos, y que regularla ó prohibirla supone entregar más poder al Estado,como sentenció Ludwig von Mises, economista austrohúngaro: “O la demanda de los consumidores al manifestarse en el mercado decide para qué propósitos y cómo deben ser empleados los factores de la producción, ó el gobierno se encarga de éstos asuntos”.

De la libertad económica, se derivan:

  • El librecambismo en las relaciones comerciales internacionales.
  • La libertad de empresa en el interior de cada país,sin que deba ser regulada por la actividad de gremios,sindicatos que fuercen a una negociación colectiva ó corporaciones empresariales que eviten la competencia.
  • La no intervención del Estado ó la implantación de una economía planificada.
  • El índice de “Libertad Económica”

Los informes anuales de Economic Freedom of the World(Libertad Económica del Mundo) y el Index of Economic Freedom(Indice de Libertad Económica) son dos índices que intentan medir el grado de libertad económica, usando una definición próxima del viejo esquema clasico del capitalismo de los siglos XVIII, XIX y principios del XX como fué:”Laissez-faire,c’est passez”…”Dejar hacer,dejar pasar”. Es obvio, y no ocultado por sus autores, el sesgo ideológico que subyace tras éstos indices,que suelen recibir la crítica de estar orientados por intereses económicos,sociales y políticos.

El apoyo de la válidez del método empleado para la clasificación(que asimismo demostraría la presunta bondad de la libertad económica para el desarrollo económico),se aduce que la posición de los países en éste índice muestra una fuerte correlación con el ingreso medio per cápita(el ingreso anual promedio por persona de cualquier país).A menor escala cercano a 1,hay mayor renta,mayor esperanza de vida,mayor tasa de alfabetización,menor mortalidad infantil,mayor acceso al agua y menor corrupción.Por ejemplo,la población de los quince primeros países en la lista de mayor libertad económica obtiene una renta media de US$ 23.450 contra áquellos más pobres que están en un promedio de US$ 7.000.

Los índices en pleno desarrollo

Según el índice de libertad económica del 2009,elaborado por The Wall Street Journal y The Heritage Foundation y relatado por Rafael Pampillón, brillante Doctor en Ciencias Económicas egresado de la Universidad de Barcelona,España, publica:

  • Hong-Kong,Singapur, Australia, Irlanda, Nueva Zelandia, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Suiza, Gran Bretaña y Chile son las 11 economías del mundo que tienen un mayor grado de libertad económica.
  • Los últimos puestos son para Cuba(177); Zimbawe(178) y Corea del Norte(179).
  • España,la octava economía del mundo, con el puesto 29,presenta tres puntos flacos fundamentales:la falta de flexibilidad del mercado laboral,la falta de control del gasto público y la alta presión fiscal.
  • Chile,en el puesto 11, es la economía latinoamericana con un mayor grado de libertad económica.

La Fundación Heritage demostraba nuevamente que los principios del libre mercado continúan funcionando en todo el mundo. De hecho,con éstos pasos hacia una expansión del Estado,Estados Unidos bajo la tutela de Obama estará iendo contracorriente con las tendencias internacionales. En Europa, la cuna del socialismo y del Estado del bienestar, la tendencia está iendo en la dirección opuesta porque los europeos han descubierto lo que el abrazo asfixiante del Estado puede hacerle al crecimiento económico.

El recorte de impuestos en Europa Occidental trajo sus frutos. El impuesto a sociedades está bajando en toda Europa.Irlanda fué el país que lideró ese camino,reduciéndolo radicalmente de un 45% a un 12,5% y poniendo así los mimbres para que se diera el “milagro económico” irlandés.La mayoría de países europeos siguieron esa línea con el resultado de que ahora Estados Unidos y Japón tienen las tasas impositivas más altas del mundo:tope del 39,5%.Hoy en día,el promedio de los países desarrollados es de un 26,4%. Se ha visto que el impuesto a sociedades es más pernicioso para el crecimiento económico,seguido por los impuestos personales y el impuesto al consumo. El impuesto sobre el patrimonio y el de sucesiones siguen siendo un obstáculo para la economía de Estados Unidos. Están en un 45%, mientras que países como Suecia e incluso Rusia,han reducido radicalmente los suyos.

Pareciera que la libertad económica es hoy uno de los pilares fundamentales del derecho económico de una gran parte de las constituciones del mundo. De una parte,la libertad de empresa como fundamento de la actividad particular y de los derechos inherentes a ella,que pueden hacerse valer frente a la intervención del Estado cuando éste pretenda reglamentarla. De otro lado, la libertad de competencia,entendida como el derecho a emular con otro sin ser discriminado.lo que naturalmente conduce a limitar las condiciones en las cuales las personas públicas y jurídicas y las personas naturales pueden participar en la atividad económica sin desnaturalizar la sana competencia.

Desmejoran libertades económicas en Venezuela.

Quise dedicarle un espacio de estudio a mi país porque estamos ocupando el puesto 174 de un ranking de 179 naciones.El análisis efectuado arrojó que disminuimos en 3,8 puntos con respecto al 2007,reflejando declinaciones significativas en ocho de las 10 libertades económicas evaluadas. En buena medida el Estado es cada vez más intervencionista y más se depende de las exportaciones petroleras.En Venezuela,por ejemplo,comenzar un negocio tarda 141 días,un valor elevado comparado al promedio del mundo de 38 días.Se señala que aunque las inversiones extranjeras y las domésticas tengan un trato similar, las leyes de inversión son opacas.También se indica que la corrupción impregna la sociedad y el derecho de propiedad no está bien protegido.
Buscando el equilibrio

En los últimos años,se ha prestado atención al vínculo recíproco entre el Estado y la sociedad civil con el prpósito de entender cómo puede mejorarse ésta relación. Ambos actores tienden a desconfiar el uno del otro y a establecer relaciones marcadas por la confrontación.En éste marco, algunos de los esfuerzos de promoción democrática han sido dirigidos a explorar la creación de mecanismos institucionales para orientar la relación Estado-Sociedad Civil hacia fines más productivos para ambos.

Desde otras perspectivas,se ha examinado la relación entre el Estado y las fuerzas del mercado para entender,entre otras cosas,de qué forma el aparato regulador estatal puede contribuir a un funcionamiento más eficaz del mercado. Recientemente,a partir de la crísis de algunos modelos de reforma neoliberal,ha crecido el interés en la relación entre el estado de derecho y el funcionamiento del mercado. Este enfoque, que parte de las “reformas de segunda generación” iniciadas en los años noventa, ha impulsado mejoras en el sistema de administración y justicia con el objetivo de crear condiciones propicias para la actividad empresarial en un marco de libre mercado.

Como resultado de lo anterior, se han colocado dos conceptos que ubican el nuevo mercado de ésta forma:a)la responsabilidad social empresarial y la ciudadanía corporativa.Ambos conceptos se refieren al vínculo que tienen las empresas con la sociedad. Asi pues, más allá de éstas concepciones y sus posibles y relativas diferencias, Jane Nelson de la Kennedy School de la Universidad de Harvard, señala: Primero, el abandono del concepto de filantropía,entendido como un aspecto secundario de la agenda empresarial,para pasar a un tipo de agenda en que las cuestiones sociales y medio ambientales son centrales. Segundo,el reemplazo de un estilo de interacción unidireccional con los stakeholders (empleados, usuarios, inversores, proveedores, gobierno y comunidad) por un vínculo interactivo, es decir, menos énfasis en las relaciones públicas y más en la cooperación directa incorporando una amplia gama de actores.Tercero,el desarrollo de una concepción de responsabilidad empresarial como algo más que el respeto por las normas legales:una concepción que incorpora valores y principios sociales como parte de la misma actividad comercial y financiera. Ser responsable con la comunidad es visto como un buen negocio. En otras palabras, la ética puede dar dividendos. Por ejemplo,las empresas en Argentina no le dan la espalda a la comunidad.Una encuesta de la Universidad Austral llevada a cabo en el 2001,indicó que de las 355 compañías más grandes del país,43% de ellas hacían algún tipo de contribución a la sociedad,15% de las mismas poseían una fundación a través de la cual se canalizaba su actividad social y un 33% tenía empleados que participaban en actividades voluntarias en la comunidad.Lo mismo está ocurriendo en Venezuela a través de la Fundación
Polar, Fundación Banesco, Fundación Banco de Venezuela,Fundación Venevisión, Fundación Banco Occidental de Descuento y otras muchas más.Todas ellas, cumpliendo un rol importante de “responsabilidad social” e integración con la sociedad civil venezolana.

Conclusiones
La responsabilidad social corporativa se encuentra hoy en día entre los principales temas del pensamiento empresarial de éstos comienzos del siglo XXI y necesita de la crítica y el debate para afianzar su estructura, alcanzando así la coherencia necesaria.

Finalmente,se está ofreciendo una visión de cómo la responsabilidad social corporativa puede implicar ganancias en libertad para todos, flexibilidad y eficiencia para el conjunto de la sociedad si se orienta hacia una nueva forma de entender las relaciones entre el Estado y el sector privado con implicaciones sobre el gasto público y la carga fiscal.
Bibliografía

*Libertad económica-De Wikipedia,la enciclopedia libre.

*ieCommunities.Economy Weblog.

*Fundación Heritage-Indice de Libertad Económica 2009-Libertad Digital.

*Fundación Libertad de Argentina-Febrero 2009.

*Artículo escrito en el diario El Universal de Caracas,el 14 de Enero del 2009 sobre:”Desmejoran libertades económicas en Venezuela”. (www.eluniversal.com).

*Artículo escrito por el Profesor Ariel C.Armony sobre:¿Hacia un capitalismo más justo?.Responsabilidad social y mercado.El Profesor C.Armony se desempeña como catedrático de Colby Collage,Waterville,Estado de Maine, Estados Unidos(acarmony@colby.edu).

*La responsabilidad en el capitalismo futuro-Dialnet

Más información sobre Omar Gómez Castañeda

Omar R. Gómez Castañeda,Senior,Ph.D, es Post-Doctor , egresado en el Programa Post-Doctoral en Gerencia en las Organizaciones de la Universidad “Dr Rafael Belloso Chacín”(URBE), Maracaibo, Estado Zulia,Venezuela. Doctor en Administración de Negocios de la universidad norteamericana: University of Aberdeen International, Aberdeen, Dakota del Sur, Estados Unidos. Doctor en Economía Política egresado del Thomas Alva Edison College, Estados Unidos. Post-grado como “Experto Universitario en Economía Global Electrónica”, egresado de la Universidad de Málaga, Málaga, España. Economista Colegiado en el Colegio de Economistas del Estado Zulia, Maracaibo, Estado Zulia,Venezuela. Omar R. Gómez Castañeda es integrante de la Red Pensar de Nuevo y ha cedido este material para su publicación en www.pensardenuevo.org
Categorías : Economía / Negocio Justo
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  • 3 comentarios para “Libertad Económica”

    Es indudable la preparacion academica de Omar Gomez C. Jr. Lo conozco desde hace años, cuando fue distinguido con el Ppe de Asturias (creo).
    Me llevo el articulo para leelo mas detenidamente, en la seguridad de que me sera interesante. Pido disculpas, mi PC no escribe tildes.
    Luis Juan B. Clara, investigador

    Benito Quintero Octubre 26, 2010

    POR UNA SOCIEDAD LIBERTARIA
    Diana Duque Gómez

    Se denomina sinarquía el grupo de personas dueñas del capital financiero, de las corporaciones, de los monopolios, de los grandes negocios y del Estado, que deciden en beneficio propio los asuntos políticos y económicos de un país a través de ese Estado, instrumento fundamental de la dominación y expoliación del ser humano.

    El sistema económico y político imperante en el mundo es el mercantilismo, resultado del fortalecimiento del poder liberticida del Estado. El mercantilismo es el régimen que mantiene el poder de la sinarquía a través del Estado y que está basado como afirma Vargas Llosa en todo “un sistema de privilegios pactados entre el poder político y los grupos empresariales influyentes, que garantiza a éstos monopolios y prebendas y que los salvaguarda de tener que competir”(1). Expresa Enrique Guersi que “esencialmente el concepto de mercantilismo se asocia al de una economía políticamente administrada, donde la competencia económica se transforma en una competencia por privilegios o rentas a obtenerse del Estado sin que necesariamente exista contraparte productiva… la empresa como privilegio, la ley como discriminación y la propiedad como restricción caracterizan el mercantilismo”(2).

    El sistema mercantilista le procura a la sinarquía la conservación de la propiedad del Estado, garantizándole perversamente los monopolios esenciales: dinero, tierras, gran industria, aranceles y tarifas, patentes e información. Así, el Estado limita y en muchos casos elimina el acceso a las actividades económicas a nuevos empresarios, con unas leyes que asignan la riqueza y mantienen los monopolios, con la enmarañada y mafiosa tramitomanía, con el ardid de las patentes –uno de los mecanismos más siniestros de censura o apropiación de las nuevas ideas y del usufructo de la naturaleza- y con unos impuestos y aranceles expropiadores. Convirtiendo, de esta manera, la economía de libre mercado en una gran falacia. Cuanta razón le asiste a Murray Rothbard cuando señala que “el Estado es la vasta maquinaria de la delincuencia y de la agresión institucionalizadas, la ‘organización de los medios políticos’ con el objetivo de enriquecerse… el Estado es una organización criminal coactiva que se apoya en la institución de un sistema de impuestos-latrocinios de amplia escala y se mantiene impune porque se las ingenia para conseguir el respaldo de la mayoría, al asegurarse la colaboración y la alianza de un grupo de intelectuales que crean opinión y a los que recompensa con una participación en las esferas del poder y de su botín”(3).

    La imposición del mercantilismo ha llevado a una reducción constante de la libertad individual, a la creciente concentración de la riqueza , de la industria y naturalmente del poder político en manos de esa sinarquía mundial. Según David Rothkopf, esta sinarquía está compuesta por 6.000 personas entre las que hay incontables lazos que las vinculan entre sí: familiares, asociaciones empresariales, inversiones, participación en las juntas directivas, vínculos universitarios, relaciones forjadas a través del trabajo o a través de los negocios. Cada nación es un club privado. El club incluye algunas familias claves. En la práctica, esta élite controla el 85% de la riqueza global y el 2% de la sinarquía posee la mitad de la riqueza del planeta. Lo que conlleva a que la verdadera desigualdad sea brutal. Esto se refleja dramáticamente en que de las 6.800 millones de personas que hay en el mundo, la mitad de ellas viven con menos de dos dólares por día (4).

    Pero el gran poder de esa sinarquía radica en el control, cada vez mayor, del ser humano llevado a cabo mediante la manipulación de los pensamientos, sentimientos y gustos del individuo plasmados en una cultura que forja un carácter social del tener que impone los valores de la codicia, el lucro, la fama y el consumismo; todo esto acompañado de la promoción del fetiche estatista, esclavizador, destructor de la capacidad creadora y de la iniciativa libre, generador de apatía e impotencia, donde el ser humano es reducido a simple engranaje de una máquina burocrática. El ser alienado en el tener, afirma Erich Fromm, “no debe producir ni crear algo nuevo. De hecho, los individuos del tipo del tener se sienten perturbados por las ideas o los pensamientos nuevos”(5). Esta dominación del ser humano es reforzada por el Estado con el monopolio de la coacción y legitimado por los intelectuales, los cuales han promovido el gran sofisma del Estado como redistribuidor de la riqueza y proveedor de la justicia social. Como afirma Dalmacio Negro “la doctrina y la ciencia política contemporáneas apenas tienen como objeto que justificar el Estado y su actividad” (6).

    Reviste particular importancia para los dueños del poder hacerse con el control del sistema educativo para moldear las mentes y los corazones, imponiendo al ser humano unas falsas creencias y unos conceptos liberticidas, orquestados en un paradigma dominante materialista-mecanicista-darwinista, supercherías bendecidas como “verdad” en los altares de una ciencia oficial, según las cuales, por ejemplo, la naturaleza se caracteriza por la competencia despiadada y por la supervivencia del más fuerte (darwinismo) convirtiendo la vida en un campo de batalla constante, llena de sufrimiento, pobreza, injusticia y guerra. De donde se desprende muy convenientemente que el ser humano es un “salvaje” que necesita ser gobernado por la sinarquía a través del Estado para protegerlo de sí mismo.

    Afirma el biólogo español, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, Máximo Sandín que “el darwinismo surgió en los países anglosajones donde la concepción calvinista del mundo sostiene que el hombre es egoísta por naturaleza… y que los más aptos, los más elevados y bendecidos por la naturaleza, son los que tienen ‘derecho biológico a ser caudillos y dirigentes’. Como decía Francis Galton, primo por cierto de Darwin y fundador de la Eugenesia… el darwinismo fue desde el principio una especie de montaje llevado a cabo por gente influyente como Huxley o Hooker, científicos prestigiosos y con mucho poder en Gran Bretaña, porque se adecuaba a sus propias creencias. Porque lo cierto es que se silenciaron las voces de los científicos discrepantes y se estableció el darwinismo que no es más que una forma de ver la vida muy conveniente para las clases que dominan el mundo. Porque eso de que la vida es competencia y de que los más aptos están llamados a dominar les viene muy bien a los dominadores”. Y agrega Máximo Sandín que “todo el paradigma biológico creado en torno a la selección natural –es decir, a la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, epicentro hoy del mundo no sólo natural sino social- carece de base científica… Lo que nos debe preocupar es el montaje darwinista porque es el que dirige y controla la docencia y, sobre todo, la investigación, y el que impone su visión ‘científica’ de la vida y de la sociedad, la que ha llevado al mundo a la situación actual”(8).

    Por su parte, el materialismo, de acuerdo con el diccionario, “sostiene que todo lo que existe es materia, o al menos depende de ella. En su forma más general afirma que toda realidad es esencialmente material”(9). Un desarrollo notorio del materialismo se dio con el modelo mecanicista de Newton y Descartes en el que se considera al mundo como una máquina: la materia es sólida y está constituida por diminutas partículas que se mueven de acuerdo a leyes de la naturaleza que pueden describirse con absoluta certeza. Esto es, “un mundo no viviente de objetos inanimados”(10). Es un universo donde no tiene cabida la conciencia ni la espiritualidad. En síntesis, este modelo declara que “somos estrictamente pequeñas máquinas que vamos por ahí en un predecible universo maquinal gobernado por leyes inmutables”(11).

    El materialismo mecanicista, al separar la mente de la materia y negar el espíritu o la conciencia, impuso una visión reduccionista del inmenso potencial humano creando grandes limitaciones a la vida. El único valor básico que los materialistas sacan a relucir es el instinto de supervivencia, “la máquina genética quiere perpetuarse”. El universo material o naturaleza, incluido el ser humano, se ve de manera simplista como una máquina gigantesca que podemos comprender desarmándola y que se oxida y deteriora de manera inevitable (entropía). Este erróneo enfoque al considerar que el mundo fuera de nuestra mente no es más que materia sin vida, que actúa según leyes predecibles y mecánicas, y desprovista de toda cualidad espiritual, nos separó de la naturaleza que nos sustenta, nos alienó de nuestras potencialidades y creó una cultura sustentada en el miedo. En esta forma de pensar no puedo cambiar nada porque yo no desempeño ningún papel en la realidad. La falsa creencia nos dice que la realidad ya está allí. El observador no tiene ningún rol. Señala la investigadora lynne Mcttaggart: “Está visión de separación, es una de las cosas más destructivas… Ahora nos damos cuenta de que el paradigma oficial está equivocado. No estamos separados. No estamos completamente solos”(12). Por el contrario, la nueva ciencia, ciencia con conciencia, nos da otra perspectiva: nosotros por el simple hecho de observar estamos afectando la realidad, somos participantes, creamos nuestra propia realidad. Todo está íntima y sutilmente interconectado en un universo viviente.

    Los nuevos descubrimientos cuánticos nos hablan de un universo orgánico, inteligente y holístico, esto es, cuyas partes están interconectadas y se influyen mutuamente. Un aspecto esencial es que “la física cuántica ha borrado la marcada distinción cartesiana entre sujeto y objeto, entre observador y observado, que ha dominado a la ciencia durante cuatrocientos años. En la física cuántica, el observador influye en el objeto observado. No hay aislados observadores de un universo… la conciencia es considerada como un componente fundamental de la realidad”(13). Como afirma el físico Amit Goswami “la conciencia es la base de todo ser”(14). En síntesis, citando al astronauta Ed Mitchel: “Si cambiamos nuestra mentalidad acerca de quienes somos y podemos vernos como seres creativos y eternos , que generan la experiencia física, unidos en ese nivel de existencia que llamamos ‘conciencia’, entonces empezaremos a ver y a crear este mundo en el que vivimos, de manera muy diferente”(15).

    Ajenas a toda esta revolución de las creencias que afirman la soberanía individual, las fosilizadas corrientes políticas tradicionales, de derecha e izquierda, promulgan la expansión del Estado, con algunas diferencias de matices. Así, el objetivo fundamental de la “izquierda”, extrema y “democrática”, es fortalecer aún más el Estado, más control sobre el individuo, más policía, más trámites, más impuestos, con el mentiroso discurso de la “justicia social” y con una sociedad organizada parasitariamente en torno a ese Estado.

    Hoy como nunca, el ser humano es un esclavo sometido a la vigilancia constante, a la persecución y violencia de los agentes del Estado, sean estos “democráticos” o totalitarios, y todo dentro de la más absoluta legalidad o Estado de derecho. En este entorno de esclavitud la “justicia”, uno de los mitos políticos modernos, se ha convertido en el gran terror del ciudadano del siglo XXI. El ser humano sufre un miedo constante de ser involucrado en un proceso judicial, esto es de ser empapelado durante años por las mafias del Estado, convirtiendo, de esta manera, a la “justicia” en un arma contra el ciudadano y las libertades individuales y, sobre todo, en una censura a la libertad de expresión.

    Ante el dominio político de estas corrientes estatistas –totalitarias por naturaleza-, de izquierda o de derecha, que amenazan de muerte la libertad individual se alza como verdadera alternativa el libertarismo, que afirma como valor supremo la libertad individual en cuya base está la propiedad privada no monopolista y la ética natural. El libertarismo reconoce, como bien señalara Murray Rothbard, que “el Estado es un enemigo parasitario de la sociedad y que crea una élite dirigente que domina a los demás ciudadanos y obtiene sus ingresos mediante coerción”(16), por lo que promulga la abolición del Estado y en su lugar el desarrollo de una organización social cimentada en la iniciativa, participación y cooperación individuales, en las asociaciones voluntarias, en las comunidades autónomas, en el desarrollo del espíritu local y en la federación libre.
    ______
    NOTAS :

    1. El desafío neoliberal, Barry B. Levine compilador. Grupo Editorial Norma, Colombia, 1982, pág. 322; 2. Ídem., pág. 450; 3. Murray Rothbard, La ética de la libertad. Unión editorial, Madrid, 1995, págs. 253 y 239; 4. David Rothkopf, El club de los elegidos. Ediciones Urano, España, 2008, págs. 95, 153, 80, 122 y 67; 5. Erich Fromm, Tener o ser. Fondo de Cultura Económica, México, 1976, pág. 44; 6. Dalmacio Negro, La tradición liberal y el Estado. Unión Editorial, España, 1995, pág. 240; 7. Ídem., pág. 187; 8. Revista Discovery Salud No. 125, ¿Realmente son las Bacterias y los virus responsables de la mayoría de las enfermedades?; 9. Diccionario del pensamiento marxista, Tom Bottomore, Editorial Tecnos, Madrid, 1984; 10. William Arntz, Betsy Chasse y Marck Vicente, ¿¡Y tú que sabes!? Editorial Kier, Buenos Aires, 2007, pág. 17; 11. Ídem., pág. 18; 12. Ídem.; 13. Ídem., pág.81; 14. Ídem., pág. 70; 15. Ídem., pág. 83; 16. Murray Rothbard, Hacia una nueva libertad. El manifiesto libertario. Editorial Grito Sagrado, Buenos Aires, 2005, pág. 357.

    Bogotá, septiembre 19 de 2010

    Publicado en http://www.dianaduquegomez.blogspot.com

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