La represión sobre la libertad de expresión se desplaza a Internet

POR P-ES. DESDE ESPAÑA

El año 2008 puede acabar con 60 periodistas asesinados, cifra sensiblemente inferior a las 86 víctimas de 2007 pero que no puede ocultar que la falta de libertad de expresión se agrava en todo el mundo y que la represión se desplaza a los medios y periodistas que trabajan en Internet, según el informe anual sobre el año que termina elaborado por Reporteros Sin Fronteras (RSF).
RSF concreta que además de los 60 periodistas asesinados, también lo fue un colaborador de los medios, a los que se unen 673 periodistas detenidos, 929 agredidos o amenazados, 353 medios de comunicación censurados y 29 periodistas secuestrados.

Y en lo que se refiere a Internet, los datos de RSF son 1 blogger asesinado, 59 bloggers detenidos, 45 agredidos y 1.740 sitios informativos cerrados o suspendidos.

Por zonas geográficas, el mayor número de periodistas asesinados se produjo en Asia-Pacífico (26), seguido de Magreb y Oriente Medio (16), Europa y ex URSS (8), Américas (/) y África (3)

El mayor número de periodistas arrestados y detenidos se produjo en África (263), seguido de Magreb y Oriente Medio (137), Américas (127), Europa y ex URSS (86) y Asía-Pacífico (60)

En elcapítulo de Agredidos y amenazados, el mayor número se contabilizó en Américas (414), seguido de Magreb y Oriente Medio (124), Áfirca (117), Asía-Pacífico (106) y Europa y ex URSS (68)

La censura se produjo en mayor medida Magreb y Oriente Medio, con 91 medios censurados, seguido de Europa y ex URSS (79), Américas (72), Asía y Pacífico (70) y Árica (41)

Respecto a los secuestros de periodistas, se produjo el de 16 periodistas en Américas, seguido de África (9) y Magreb y Oriente Medio (4)

Para hacer este recuento, RSF ha tenido en cuenta los casos en que o bien ha quedado establecida la relación entre la profesión de la víctima y el incidente, o bien es altamente probable. Las cifras indicadas censan los episodios que han llegado a conocimiento de la organización, lo que deja fuera los casos que las víctimas han mantenido voluntariamente en secreto, con frecuencia para proteger su seguridad. Sin embargo, el balance presentado del año 2008 se basa en la misma metodología que los de años anteriores, lo que hace posible establecer comparaciones.

Visión general

Las zonas de Asia-Pacífico y Maghreb-Oriente Medio siguen siendo las más letales para la prensa. Después de Iraq (quince asesinados), Pakistán (siete asesinados) y Filipinas (seis asesinados), son los dos países donde más periodistas perdieron la vida en este año. La hecatombe continúa en México, donde asesinaron a cuatro periodistas por motivos profesionales. El descenso del número de muertos en África (tres en 2008, doce en 2007) se explica sobre todo por la renuncia de muchos profesionales a seguir ejerciendo su oficio, lo que con frecuencia les ha llevado a emprender el camino del exilio, así como por la progresiva desaparición de medios de comunicación en las zonas en conflicto, especialmente en Somalia.

Los arrestos y detenciones (más allá de 48 horas de privación de libertad) son particularmente numerosos en Africa, donde las comisarías resultan un lugar de paso obligado para muchos reporteros que “molestan” a los gobiernos establecidos, y franquean las líneas rojas trazadas por ellos. En Iraq (31 detenciones), el ejército norteamericano sigue gestionando la seguridad, llegando en ocasiones a encarcelar a los colaboradores de medios extranjeros, o a periodistas locales. En China (38 detenciones), el año olímpico sirvió de excusa para muchos encarcelamientos. En Birmania (17 detenciones), muchos periodistas o bloggers críticos han pagado con su libertad la rigidez de la Junta.

El análisis de RSF es que, si bien es cierto que las cifras son menos elevadas que el año anterior, el descenso oculta muy mal una generalización de la intimidación y la censura, también en Occidente, así como un endurecimiento de los gobiernos más autoritarios. Aunque, efectivamente, algunas situaciones han mejorado cuantitativamente, hay que tener en cuenta que a veces se debe al desaliento de los propios periodistas, que emprenden el camino del exilio o renuncian a su trabajo. “En este contexto no podemos decir que cerca de sesenta asesinatos, cientos de detenciones y actuaciones de censura generalizadas, sean un motivo para sentirse optimistas.”

La represión se desplaza a Internet

En el año 2008 mataron o detuvieron a menos periodistas de medios de comunicación tradicionales. Pero, sin embargo, eso no significa que haya mejorado en el mundo la situación de la libertad de prensa: ahora, a medida que se van transformando la prensa escrita y audiovisual y que la blogosfera adquiere una envergadura mundial, la predación se ejerce en Internet.

A este respecto, las cifras hablan por sí solas. Por primera vez, en 2008 mataron a un hombre cuando efectuaba un trabajo de “periodismo ciudadano”: al empresario chino Wei Wenhua le golpearon hasta matarle unos oficiales municipales (”chengguan”) el 7 de enero, después de que grabara un altercado con manifestantes en la ciudad de Tianmen (provincia de Hubei). En 37 países se han verificado actuaciones de censura en la Web, sobre todo en China (93 sitios censurados), Siria (162 sitios censurados) e Irán (38 sitios censurados).

Pero tampoco las democracias se quedan cortas en lo que se refiere a la vigilancia y represión del Net: en Tailandia o Turquía, los tabúes del rey o el ejército son tan pertinaces que la policía vigila y castiga cada vez más a los usuarios poco delicados del ciberespacio. Los sitios de vídeos compartidos, como YouTube o Dailymotion, han sido uno de los objetivos preferidos de los censores oficiales. Cada vez son más frecuentes los bloqueos y filtrados en el momento en que tal, o cual, autoridad considera ofensivo alguno de sus contenidos.

Esa reacción epidérmica de algunos gobiernos hacia los sitios “colectivos” empieza a generar fenómenos de “censura masiva”, sobre todo en las redes sociales. La censura de un sitio como Twitter (en Siria) o Facebook (bloqueado en Siria y Túnez, filtrado en Turquía y en los Emiratos Arabes Unidos) tiene como consecuencia una cascada de bloqueos que, si se añaden a las medidas habituales de control, multiplican el resultado por diez.

La cárcel es, en fin, la respuesta cada vez más frecuente de los gobiernos a las críticas formuladas en los blogs. En China detuvieron a diez ciberdisidentes, a 31 les agredieron o amenazaron y la justicia dictó condenas para al menos tres. En Irán, RSF ha contabilizado dieciocho detenciones, 31 agresiones y diez condenas. En Siria (8 detenciones, 3 condenas), Egipto (6 detenciones) o Marruecos (2 detenciones, 2 condenas). La máquina de triturar la libertad en Internet fue particularmente severa en Birmania, donde la Junta hizo que condenaran, en condiciones vergonzosas, al blogger y actor Zarganar y al joven ciberdisidente Nay Phone Latt, a penas de cárcel increíblemente graves (59 años para el primero, 20 años para el segundo). Estos dos hombres se han sumado a los muchos otros presos políticos birmanos, 16 de los cuales son periodistas.

En este ámbito RSF señala que “el aumento de la influencia y las potencialidades de Internet va acompañado de una mayor vigilancia de algunos gobiernos, que ya tenían fuertes tendencias en materia de seguridad. Los países represivos se dotan cada año de nuevas herramientas que les permiten llevar a cabo la caza de datos y vigilancia de la Red, que poco a poco está convirtiéndose en el campo de batalla de ciudadanos con espíritu crítico o de periodistas censurados; y justamente por eso representa una amenaza para los poderosos, acostumbrados a gobernar a su antojo, y con toda impunidad.”

Mal clima, mejores cifras

Este aumento de la represión de Internet se produce en un contexto en que los medios de comunicación tradicionales, incluidos los de las grandes democracias occidentales, se ven sometidos a nuevas presiones. Las leyes antiterroristas, o “post-11 de septiembre”, colocan a los periodistas de investigación en una situación muy delicada. Los enviados especiales tienen que enfrentarse a una hostilidad creciente si proceden de países aliados a la “coalición antiterrorista” de Estados Unidos, o equiparables.

Sin embargo, e incluso aunque la situación es globalmente mala, las cifras no son tan alarmantes como en años anteriores. La represión se desplaza y diversifica. Algunos gobiernos autoritarios ya no están en el poder. Hay que decir que el 24% menos de detenciones no significa que el envío de la policía a una redacción, o al domicilio de un reportero, no siga ocurriendo con demasiada frecuencia, incluso en Francia. Figuras del periodismo o de la libertad de expresión, como Hu Jia, preso “olímpico” de un gobierno chino siempre igual de intolerante, empiezan el año 2009 en la cárcel.

El optimismo no es oportuno. Siguen sucediéndose los asesinatos de periodistas, con un ligero descenso (86 en 2007, 60 en 2008, es decir un 22% menos), y ahora se concentran en zonas “calientes” donde los conflictos armados, la violencia político-mafiosa o el terrorismo, afectan a todos los civiles (Iraq, zonas tribales paquistaníes, Filipinas, México). Les secuestros, eficaces fuentes de ingresos y presiones políticas, cada vez son más frecuentes en Afganistán (7 periodistas o colaboradores secuestrados), Somalia (5 secuestros), México (5 secuestros) o Iraq (4 secuestros).

Finalmente, la censura es una herramienta que es cierto ha experimentado una ligera deflación (una tercera parte de diferencia entre 2007 y 2008), pero que sigue siendo un arma utilizada diariamente en muchos países, con similar reparto en todos los continentes (Sudán : 4 medios de comunicación censurados; Guinea: 5 ; Somalia: 5 ; Irán: 27 ; Egipto: 10 ; Siria: 11 ; Rusia: 15 ; Bielorrusia: 18 ; Turquía: 13 ; Birmania: 85 ; China: 132 ; Pakistán: 19 ; Malasia: 25 ; Bolivia: 20 ; Brasil: 14 ; México: 10 ; Venezuela: 7).

Para RSF, “no hay que creer que un descenso de las cifras significa una situación mejor. A diario, o casi, asistimos al triste espectáculo de un periodista esposado, en todos los continentes. La cárcel suele ser la respuesta más frecuente de los gobiernos cuestionados. Y los asesinatos, que todavía se cuentan por decenas, en los que es más que probable la implicación de las fuerzas de seguridad, prácticamente nunca son objeto de un proceso judicial, tanto si ocurren en Sri Lanka como en Burkina Faso.”

*Periodistas en Español, P-ES. www.p-es.org. Este articulo ha sido cedido por Rafael Jiménez Claudín Editor de P-ES. para su publicación en la red www.pensardenuevo.orgwww.pensardenuevo.org

Categorías : Comunicación | Contexto
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