LA PERSPECTIVA ÉTICO TRANSFORMACIONAL EN UN MUNDO GLOBAL
Por Lila de Nazaret Atencio de Perez, desde Venezuela
Los resultados de las acciones del hombre dependen en forma decisiva de su voluntad y del pensamiento. Los miembros del club de Roma, asamblea informal de científicos, ejecutivos y políticos fundada en 1968, considera que el porvenir de la humanidad no esta predeterminado y que los conflictos, las crisis y las catástrofes previsibles, en cuyas raíces se alimenta un excesivo egoísmo y un deficiente liderazgo; pudieran superarse destruyendo estos antivalores. ¿Pero como lograrlo? para lograrlo es necesario que cada individuo asuma con responsabilidad su propio futuro utilizando su raciocinio, sus sentimiento, su espiritualidad, su yo interior; en aras de impulsar estrategias más humanas, imaginativas y creativas capaces de superar la complejidad de un mundo que se está destruyendo así mismo.
Krygier (2001) señala que el hombre se encuentra habitando una isla desierta que es un mundo rodeada de incertidumbre, en lucha incesante por interpretar, descubrir y crear. El autor piensa que estos eventos abren oportunidades y motivan al hombre para enfrentar grandes riesgos, razón por la cual cita a Harold Kushner quien recuerda que uno de los sabios del Talmud enseñaba hace alrededor de 20 siglos, que Dios hubiera podido crear la planta que produjese hojuelas de pan. En su lugar, creo el trigo para molerlo, hornearlo y convertirlo en pan ¿Por qué? para que seamos sus socios en completar la labor de la creación. Pero el hombre no ha sabido interpretar los signos de los tiempos, dedicándose a intervenir y manipular todo lo que toca, utilizando el saber científico desde la teoría positivista que lleva implícito el racionalismo para generar sujetos centrados en si mismos y en los beneficios materiales que pudiera obtener de los avances en la ciencia y la tecnología.
Si se observan las más recientes tecnologías, entre ellas la robótica, la nanotecnología, la guerra dotada de armas teledirigidas y la ingeniería genética entre otras de mayor o igual relevancia, se percibe un peligroso desafió para el hombre, porque aun cuando ofrece la posibilidad de extender la calidad de vida y tener mayor poder político y económico, también es cierto que trae implicaciones negativas con relación a la imposibilidad de predecir los efectos de accidentes inesperados.
Desde esta perspectiva es necesario desarrollar el conocimiento de forma integral ya que de esta manera se cumplirán los objetivos de la ciencia que no es más que hacer mas grata la vida del hombre, generadora de una cultura de paz y tolerancia. Es pertinente considerar también una gestión local y global, que supere el ámbito de los estados nacionales y considere la protección del ambiente y de la propia raza humana como esencia para la supervivencia.
En esta tarea, la sociedad de la información como avance indiscutible de la ciencia, ofrece diversa oportunidades para construir un futuro mejor ya que abre nuevos caminos a la educación y al saber, para convertirse en un bien grupal y pluricultural que fomente la igualdad de oportunidades para reducir las peligrosas desigualdades sociales, económicas y políticas que está afectando el futuro del hombre en este nuevo milenio.
Es innegable que los procesos de globalización sean los protagonistas de los cambios y transformaciones que está viviendo la humanidad, éste se constituye en el fenómeno de mayor relevancia para modificar la cultura y la propia coexistencia del hombre. Sin embargo para alinearlos hacia caminos de prosperidad, sabiduría y felicidad; deberán estar secundados por la ética construida sobre pensamientos y acciones morales acompasadas con las diferencias sociales y culturales, fundada sobre la base de la tríada: convivencia, respeto y diálogo.
La perspectiva ético transformacional es entonces la dimensión del conocimiento capaz de componer los entuertos que está trayendo la globalización al hombre y a su mundo, su fuerza es como la de gravedad de la tierra, ya que tiene el poder de sustituir el mundo objetivo por los ideales y creencias de los hombres, lo falso por lo verdadero, lo malo por lo bueno, la teoría por la ideología y la descripción por la prescripción. Se expresa a través de valores trascendente considerados como deseables, como guía, y orientadores del comportamiento en una determinada comunidad organizada, pudiendo dilucidar el nivel y encuadro de los mismos.
En este contexto de reflexiones, la perspectiva ético transformacional deberá considerar las profundas implicaciones negativas de la globalización, factibles de superar mediante cuatro metas, todas en el mismo nivel de importancia: 1) desarrollo sustentable y ecológico, 2) capacidad de competencia centrada en la ética del diálogo para llegar a acuerdos, 3) justicia social y 4) los sistemas políticos centrados en democracias que respeten el estado de derecho y la libertad del hombre. Es importante destacar que la inhibición de cualquiera de ellas pondría en peligro las otras tres, degenerando en desequilibrios sociales, políticos y económicos difíciles de superar en el corto y el mediano plazo.
