LA IRA DE LOS AMERICANOS
Por Bernardo Kliksberg, desde EE. UU.
Obama se caracteriza por su calma. La perdió estos días frente a los 168 millones de dólares en bonos pagados a los ejecutivos de la aseguradora AIG con fondos que aportó el Estado para que no quebrara. Fue la segunda vez que se enojó en poco tiempo. Lo hizo antes cuando supo que los ejecutivos de las empresas financieras de Wall Street receptoras de paquetes de salvataje cobraron, en el 2008, bonos por 18.400 millones. Declaró: “Es el colmo de la irresponsabilidad. Es vergonzoso”. Exigió al sector privado norteamericano que se autoimpusiera “moderación, disciplina y sentido de la responsabilidad”.
Fuld, presidente de Lehman Brothers, llevó a la quiebra a un banco de 150 años. Cobraba 17.000 dólares por hora. 2000 veces más que el sueldo mínimo, de 8,25 dólares.
Los tres presidentes de las mayores empresas automovilísticas fueron interpelados en el Congreso por su pedido de ayudas extraordinarias. La primera pregunta fue: como viajaron de Detroit a Washington DC. Fue en sus jets privados. Un viaje que costaba 50 veces el precio de un pasaje business. Thain presidente de la deficitaria Merill Lynch, redecoró su oficina por valor de 1.200.000 dólares. Compró desde una cómoda de 35.000 dólares hasta un cesto de 1500 dólares.
Los norteamericanos están en ira por las disparidades entre los altísimos ingresos de los ejecutivos y su pobrísima performance, y las groseras brechas entre esos ingresos y los sueldos promedios de la economía.
Causas: la combinación de lo que Obama llamó “codicia desenfrenada”, la altísima concentración de poder, la desregulación salvaje y la sensación de impunidad.
Los daños a la gente son incalculables. Según una encuesta en Newsweek, el estadounidense promedio considera que los CEO de las grandes corporaciones deberían ganar un 98,57% menos de lo que están cobrando.
The New York Times pregunta: “¿Deben los ejecutivos retener sus suculentas remuneraciones cuando las ganancias que generaron sus compensaciones se han esfumado?”. En el Congreso se está pidiendo el reintegro de los bonos pagados a los ejecutivos de compañías que colapsaron.
Hay una enseñanza de fondo, subyacente, que hoy resuena fuertemente en los EE.UU. y en todo el mundo desarrollado y que tiene que plantearse América latina, con tanta necesidad de optimizar sus recursos escasos frente a la crisis que crece, más de 200 millones de pobres y la mayor desigualdad de todas las regiones.
Corresponde revisar preguntas, como: cuál es la formación ética que se da en los programas de preparación de altos ejecutivos, cómo se los capacita para usar con responsabilidad colectiva los instrumentos estratégicos de alta gerencia que se les entregan y qué mensaje se les transmite respecto a la misión del ejecutivo en la sociedad?.
(*) Autor con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen del best seller internacional “Primero la Gente” (3ra. edición, Temas 2009). CoPresidente de la nueva Red Iberoamericana de Universidades por la Responsabilidad Social Empresarial, que integra a 100 Universidades de A. Latina, España, y Portugal.
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