La importancia de la cortesía en el comercio.

Por Fátima Pacheco, desde Brasil

Podemos sentir como se refleja en las ventas, cuando la calidez y la amabilidad de los vendedores se manifiestan con los clientes en un negocio. El cliente quiere ser servido con la amabilidad y buena educación. En esta nueva fase del negocio, impactado por la crisis económica y la lucha por la supervivencia, los grandes y pequeños comerciantes, las empresas y las organizaciones ya no pueden darse el lujo de ser mal educados con sus clientes.

Muy cerca de mi casa había una tienda donde se vendían quesos, frutas y verduras. Esa Tienda tenía cerca de cinco años de existencia. Hace un poco más de un año se inauguró justo al lado de esta, otra que vendía los mismos productos. Hace cinco meses, el almacén más antiguo cerró sus puertas. Cuando la nueva tienda empezó a conocer gente, todos estaban encantados. No sólo con precios accesibles, sino por la amabilidad con la que tratan sus empleados a los nuevos clientes. Sin embargo, fue posible sentir la diferencia entre la antigua y la reciente tienda. En el antiguo taller, los asistentes nunca dieron ni sonrisas, ni elogios a sus clientes, estos fueron tratados con negligencia. Lo que esto nos dice, es que hoy en día no es suficiente tener una buena comercialización, precios bajos y buena estructura de promoción. Necesitamos aliados incluso con ingredientes como el humor, hablo de la actitud por parte de los vendedores.

Podemos sentir el reflejo de las ventas, cuando la calidez y la amabilidad de los vendedores se manifiestan con los clientes. El cliente quiere ser servido con la amabilidad y buena educación. Creo que parte de esta visión de la atención de los consumidores, tiene que ver con lo - Cortés - es la gran diferencia en el mundo de los negocios.

El cliente siempre tiene la razón, especialmente cuando se lo trata con amabilidad y calidez. Con estos factores, el regreso, la fidelidad están siempre garantizados. En esta nueva fase del negocio, impactado por la crisis económica y la lucha por la supervivencia, los grandes y pequeños comerciantes, tanto las empresas como las organizaciones ya no pueden darse el lujo de ser mal educados. Estas están llamadas a invertir en la formación de sus empleados y funcionarios.

Si a los buenos productos, precios y una comercialización adecuada le sumamos un agradable y cortés servicio el éxito está garantizado.

*La autora es periodista y en la actualidad su labor se centra en la asesoria de prensa. Fátima Pacheco es integrante de la Red PENSARdeNUEVO.org y ha cedido este artículo para su divulgación en www.pensardenuevo.org .
Categorías : Economía / Negocio Justo | Factor Humano | Temas de consumidores
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