Articulos del autor

Mareo de conceptos

Por José Enebral Fernández, desde España

Creo que, aunque haya otros autores magníficos, somos muchos los lectores que echamos de menos a Peter Drucker en la literatura delmanagement. Él llamaba pan al pan, vino al vino, y no incurría en circunloquios. Definía, por ejemplo, muy brevemente el liderazgo, y, leyéndolo, parecía que no había mucho más que decir. Sin embargo, hoy [...]

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Ser competentes

Por José Enebral Fernández, desde España

Parece que fue hace unos 30 años, en EEUU, cuando surgió más formalmente la necesidad de atender a todos los principales aspectos que contribuyen a ser un top performer en cada puesto de trabajo. Como es sabido, el “competency movement” fue impulsado por David McClelland, autor, en 1973, del artículo “Testing [...]

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En torno al liderazgo de los directivos, un alegato discrepante

Por José Enebral Fernández, desde España

Hace días volví a escuchar en Madrid aquello de que, en la empresa, el liderazgo consiste en conseguir que los subordinados quieran hacer aquello que han de hacer. Fue en una escuela de negocios, pero no digo que forme parte de su doctrina: no lo sé; se trataba de la presentación de un libro, y [...]

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Sobre las denominadas “habilidades directivas”

Por José Enebral Fernández, desde España

Puede que no sepamos muy bien a qué denominamos habilidades directivas; tal vez, atendiendo a la evolución de esta etiqueta, no sean ya todo habilidades, ni se limite todo a directivos. Por otra parte, llevamos mucho tiempo orquestando acciones formativas en esta área, y sigue empero -lo dicen reconocidos expertos- faltando calidad directiva. A veces y por ejemplo, hablamos también de liderazgo, talento, compromiso, capital humano e incluso innovación, y tampoco tenemos en la cabeza la misma idea… En suma, parece oportuno desplegar y provocar reflexiones sobre el significado de los significantes.

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Unas relaciones, las jerárquicas, muy complicadas

Por José Enebral Fernández, desde España

Jefes y subordinados se perciben mutuamente de modo incompleto y desdibujado, porque limitada es la información que cada parte posee de la otra, particulares nuestros modelos mentales, diferentes nuestros intereses e intenciones, insuficiente nuestra empatía, y además nuestro cerebro está más preparado para la supervivencia que para la objetividad, y conjeturamos e inferimos con alguna ligereza. Sin ocultar la existencia de relaciones satisfactorias -incluso duraderas- al margen de complicidades en la corrupción, el resultado suele ser, empero y a menudo, frustrante en lo cognitivo, lo emocional y lo volitivo. La comunicación resulta, sí, con frecuencia deficiente, y así, la deseable sinergia se nos escapa.

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