Marco prospectivo ¿Hacia un mundo-red, mundo-arena o mundo-ágora?.
“La globalización en curso es…la culminación de un proceso que comenzó con la constitución de América y la del capitalismo colonial/moderno y eurocentrado como un nuevo patrón de poder mundial; uno de los ejes fundamentales de este patrón de poder es la clasificación social de la población mundial sobre la idea de raza, una construcción mental que expresa la experiencia básica de la dominación colonial y que desde entonces permea las dimensiones más importantes del poder mundial, incluyendo su racionalidad específica, el eurocentrismo”
“…en vez del reino de la abundancia prometido por teóricos y políticos de los años cincuenta, el discurso y la estrategia del desarrollo produjeron lo contrario: miseria y subdesarrollo masivos, explotación y opresión sin nombre. La crisis de la deuda, la hambruna…la creciente pobreza, desnutrición y violencia son apenas los síntomas más patéticos del fracaso de cincuenta años de desarrollo”
“El sistema-mundo, como un sistema histórico, ha entrado en una crisis terminal y es improbable que exista, tal como lo conocemos hoy, en los próximos cincuenta años”
Otros futuros relevantes son posibles. Como no todo que es posible es necesariamente relevante, nosotros debemos imaginar, negociar y construir otro futuro más relevante para todas las formas y modos de vida. Sin embargo, no hay escenario neutral. Un escenario influencia el imaginario de sus seguidores cuyas decisiones y acciones reflejan su percepción del futuro deseado.
Ningún escenario es una tendencia natural; emerge de la percepción, decisiones y acciones de ciertos grupos de actores cuya forma de ser, sentir, pensar, hacer y hablar es convergente en cuanto a los valores, creencias, intereses y compromisos que mueven sus iniciativas hacia el futuro que les interesa. Por lo tanto, si una tendencia es socialmente construida podría ser también socialmente transformada (De Souza Silva et al 2005). En el presente, tres escenarios emergen a partir de las revoluciones tecnológica, económica y cultural en curso, bajo la influencia de las respectivas visiones de mundo y paradigmas de desarrollo que condicionan su naturaleza y dinámica.
El Estado (poder) y la ciencia (saber) han sido las instituciones más poderosas en los últimos siglos influenciando la vida (ética) organizada en sociedad. El primero condicionando patrones de comportamiento institucional dentro y entre sociedades, creando valores culturales y dispositivos institucionales favorables a la reproducción de la colonialidad del poder; el segundo sosteniendo la geopolítica del conocimiento (colonialidad del saber) establecida históricamente. Su agenda oculta es viabilizar la dicotomía superior-inferior a lo largo y ancho del planeta. Por lo tanto, vale la pena incluirlos en esta exploración indicativa de los escenarios emergentes.
Obviamente, los escenarios compartidos aquí no están acabados, porque la construcción de escenarios es una tarea colectiva para influenciar el imaginario de los participantes que deben comprometerse con el escenario más relevante para su futuro. Aquí anticipamos apenas elementos indicativos de la naturaleza de cada escenario emergente.
Escenario-1: El mundo-red y el conocimiento indiferente
“Al nivel existencial humano, la característica más alarmante de la nueva economía tal vez sea el hecho de estar modelada…por máquinas…el denominado ‘mercado global’ no es un mercado, sino una red de máquinas programadas según un único valor-hacer dinero por hacer dinero-y con absoluta exclusión de cualquier otro…No se trata de una cuestión de técnica, sino de política y…valores humanos” (Capra 2003:185; subrayado nuestro).
Condicionado por la revolución tecnológica, este escenario responde a la visión cibernética de mundo (Anexo-1) y al paradigma neo-racionalista de desarrollo (Anexo-2) bajo los cuales la tecnociencia está en el comando con su filosofía de innovación de cambiar las cosas para cambiar las personas. En el mundo-red, el Estado-red es una institución indiferente a lo humano, lo social, lo cultural, lo ecológico y lo ético. En este escenario, la educación domesticada continúa actuando bajo la pedagogía de la respuesta que forja seguidores de caminos, la comunicación dominada sigue su función de alienación, la transparencia en la gestión de lo público es innecesaria ya que en la red cibernética no hay gente, las y los ciudadanos continúan percibidos como “recursos” humanos, la gestión de lo público se concentra en los medios sin preocupación con los fines, los gerentes y profesionales preferidos son aquellos eficientes e indiferentes, los excluidos-las víctimas-son condenados como los ineficientes de la sociedad, y la sostenibilidad institucional es vista como dependiente de la eficiencia (cuanto más alta la eficiencia más alta la sostenibilidad).
En este escenario, las premisas filosóficas de la ciencia moderna continúan esenciales para la gestión instrumental de las relaciones CTSI. Para los científicos, las entidades más importantes no son personas sino máquinas sofisticadas, algunas de las cuales son “máquinas inteligentes” que supuestamente no cometen “errores humanos”. Entre estas máquinas está la computadora, el nuevo símbolo de la modernidad. Tarde o temprano la naturaleza de los problemas a resolver será condicionada por la naturaleza de las soluciones que emanan de dichas máquinas. Entre nosotros ya encontramos iniciativas asociadas a la “brecha digital”, el “gobierno digital”, la “educación a la distancia”, “agricultura de precisión”. Lo más preocupante es que ya se habla de la “democracia virtual”, una ilusión para ocupar el imaginario popular con la intención de evitar la indignación colectiva frente a la “democracia real”, que la corrupción ha logrado erosionar.
Escenario-2: El mundo-arena y el conocimiento egoísta
“El resultado del proceso de globalización financiera podría consistir en que hubiéramos creado un autómata [el mercado] y lo hubiéramos ubicado en el…centro de nuestra economía [condicionando] nuestras vidas. La pesadilla de que las máquinas lleguen a [controlar] nuestro mundo parece a punto de hacerse realidad…no en la forma de robots que nos dejan sin empleo o de ordenadores que controlan nuestra vida, sino como un sistema de transacciones financieras basado en la electrónica” (Castells 2000:77).
Condicionado por la revolución económica, este escenario responde a la visión mercadológica de mundo (Anexo-1) y al paradigma neo-evolucionalista de desarrollo (Anexo-2) bajo los cuales el mercado está en el comando con su filosofía de innovación de cambiar las cosas para cambiar las personas. En el mundo-arena, el Estado-arena es una institución egoísta donde lo humano, lo social, lo cultural, lo ecológico y lo ético son inconveniencias inevitables a ser manejadas bajo el eufemismo de la responsabilidad social. En este escenario, la educación domesticada continúa actuando bajo la pedagogía de la respuesta que forja seguidores de caminos, la comunicación dominada sigue su función de domesticación de los roles económicos, la transparencia es vista como inconveniente ya que para los gladiadores los fines justifican los medios en las arenas comerciales y tecnológicas, las y los ciudadanos continúan percibidos como “capital” humano, la gestión de lo público se concentra en los medios sin preocupación con los fines, los gerentes y profesionales preferidos son los competitivos y egoístas, los excluidos-las víctimas-son condenados como los no-competitivos de la sociedad, y la sostenibilidad institucional es percibida como dependiente de la competitividad (cuanto más alto el grado de competitividad más alta la sostenibilidad).
En este escenario, las premisas filosóficas de la ciencia moderna continúan esenciales para la gestión instrumental de las relaciones CTSI. Hasta los científicos perciben al mercado como una entidad autónoma y más sabia que nosotros, el nuevo Dios que premia a los competitivos y castiga a los no-competitivos, en su tarea de realizar la (in)justa distribución de los beneficios del crecimiento económico. En este escenario, la existencia es una lucha por la sobrevivencia a través de la competencia. La “mano invisible” del mercado se ha transformado en la “mano visible” de la corrupción imprescindible para los que viven bajo la premisa de que la existencia a través de la competencia. Cada uno por sí, Dios por nadie y el Diablo contra todos. Sálvese el más competitivo, aún que para eso tenga que muchas veces ser corruptor o corrupto en el mundo de la gestión de las relaciones CTSI.
Escenario-3: El mundo-ágora y el conocimiento solidario
“El problema del ‘modo clásico’ de innovación no es necesariamente su origen europeo sino el hecho de que, siendo una concepción particular, desarrollada desde cierto lugar, por ciertos actores y en ciertos idiomas, haya sido impuesto a todos como el único modo posible para la innovación del desarrollo (…) Si el ‘modo clásico’-eurocéntrico-no ha resultado satisfactorio para promover el bienestar inclusivo, ha llegado la hora de innovar nuestra forma de innovar”.
Condicionado por la revolución cultural, este escenario responde a la visión contextual de mundo (Anexo-1) y al paradigma constructivista de desarrollo (Anexo-2) bajo los cuales la sociedad es responsable por su propio futuro y el futuro de todas las demás formas y modos de vida en el planeta, asumiendo la filosofía de innovación de cambiar las personas que cambian las cosas. En el mundo-ágora, el Estado-ágora es una institución solidaria con todas las formas y modos de vida, donde lo humano, lo social, lo cultural, lo ecológico y lo ético son dimensiones esenciales en la gestión de las relaciones CTSI.
En este escenario la educación domesticada es transformada en educación relevante a partir de la pedagogía de la pregunta que forma constructores de caminos que todavía no existen, la comunicación dominada se transforma en comunicación liberadora comprometida con el cambio social relevante para la mayoría, las y los ciudadanos son percibidos como “talentos” humanos para reconocer que tienen una imaginación que les permite hacer preguntas nunca hechas antes y proponer más allá de la experiencia previa y del conocimiento existente, la gestión de las relaciones CTSI se concentra en los fines para que estos sirvan de criterios para orientar la contribución de los medios, los gerentes éticos y solidarios son los preferidos, los excluidos-las víctimas-son percibidos como emergiendo de procesos desiguales plagados de relaciones asimétricas de poder que condicionan la creación y distribución de riqueza y poder, y la organización/empresa sostenible es la organización/empresa cambiante, aquella que interpreta permanentemente su entorno cambiante a través de los factores críticos externos que más afectan su desempeño en cualquier tiempo, para actualizar su coherencia (eficiencia) interna y correspondencia (relevancia) externa siempre cuando uno o más de estos factores empiezan a experimentar cambios cualitativos.
En este escenario, las premisas filosóficas de la ciencia moderna son transcendidas para incluir otras premisas filosóficas comprometidas con la gestión ética de las relaciones CTSI, realizada de forma transparente, cerca del escrutinio público y con la participación ciudadana. Hasta los científicos se integran a redes de democracia participativa para que la democracia sea practicada todos los días. Los científicos son conscientes de que no deben decidir solos lo que hacer apenas porque saben como hacerlo. El esfuerzo transdisciplinario y transcultural es el modo preferencial de actuación de los científicos éticos y solidarios con la sostenibilidad de todas las formas y modos de vida. Son desarrollados estudios históricos/prospectivos y son construidos escenarios para los sectores, actividades, temas, potencialidades y desafíos críticos para el buen vivir de las sociedades. También son creados observatorios ciudadanos para monitorear la gestión de las relaciones CTSI.
Está claro que ninguno de estos escenarios indicativos prevalecerá de forma pura y aislada; estos y otros escenarios coexistirán con sus convergencias, divergencias y contradicciones. Pero, en una provincia, país, las premisas de uno de ellos prevalecerán sobre las de los otros, definiendo una jerarquía de valores y fines que subordinarán las contribuciones de los demás. Es crítico que el Estado críe un conjunto de ágoras (espacios democráticos de interacción para el intercambio intercultural e interinstitucional) donde actuarían redes de democracia participativa para ocupar espacios políticos que la democracia representativa no logra ocupar.
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