Marco Propositivo. Premisas para la generación de conocimiento significativo y la construcción de innovaciones relevantes.
“[...] la formación profesional [que ofrece la universidad], la investigación, los textos que circulan, las revistas que se reciben, los lugares donde se realizan los postgrados, los regimenes de evaluación y reconocimiento de su personal académico, todo apunta hacia la sistematica reproducción de una mirada del mundo desde las perspectivas hegemónicas del Norte” (Lander 2000:65)
“Decidamos no imitar a Europa y orientemos…nuestros cerebros en [otra] dirección” (Fanón 2003:289).
En América Latina, la generación de conocimiento significativo e innovaciones relevantes implica cultivar un pensamiento independiente para concebir epistemologías no-eurocéntricas. En otras palabras, ha llegado la hora de pensar como nosotros para ser nosotros mismos. Cinco siglos es suficiente. Pensar como los civilizados durante el colonialismo imperial y como los desarrollados en el imperialismo sin colonias, para ser como Ellos, ha sido el camino hacia la perdición de América Latina. ¡Basta! Ha llegado la hora de romper con la colonialidad del poder que nos ha conducido al podium de la más desigual región del mundo. Ha llegado la hora de romper con la colonialidad del saber que establece lo relevante como algo creado siempre en ciertos idiomas, concebido siempre por ciertos actores y que nos llega siempre desde ciertos lugares, que nunca coinciden con nuestros idiomas, actores y lugares. Ha llegado la hora de romper con la colonialidad del ser que aborta la posibilidad de ser nosotros mismos. Ha llegado la hora de tomar en cuenta a Simón Rodríguez, el Maestro de Simón Bolívar quien, en Sociedades Americanas en 1828, recomienda: “…la América española es original y originales han de ser sus instituciones y gobierno, y originales sus medios de fundar ambos. O inventamos o erramos”.
El esfuerzo exige osadía intelectual, compromiso social, coraje político y fuerza ética. El reto de la gestión de procesos para la generación de conocimiento significativo e innovaciones relevantes es movilizar nuestra indignación, imaginación, capacidad y compromiso para construir otro discurso (contra hegemónico), reglas políticas, roles epistemológicos, arreglos institucionales, significados culturales y prácticas sociales, para rescatar y cultivar otros saberes, historias y sueños capaces de emocionarnos, apasionarnos y comprometernos con un futuro en el cual sea posible la sostenibilidad de todas las formas y modos de vida, un mundo donde quepan todos. Es crucial romper con las reglas de la dependencia intelectual instituida por la colonización cultural, para cultivar premisas de liberación epistémica. El ejercicio de un pensamiento independiente y la construcción de una epistemología latinoamericana implican cultivar premisas con potencial emancipador, para romper con la geopolítica del conocimiento que nos hace rehenes del pensamiento subordinado al conocimiento autorizado por el más fuerte, entre ellas:
• La idea de progreso/desarrollo es dañina para el futuro de América Latina. Si esta idea fue concebida lejos de nuestro contexto y sin compromiso con nuestro futuro, y si para nosotros significa hipocresía, desigualdad, violencia e injusticia, ha llegado la hora de imaginar y construir otras ideas, proyectos y significados para lo que queremos ser como familias, comunidades, grupos sociales, sociedades, regiones y humanidad.
• La dicotomía superior-inferior es una invención para la dominación. Si dicha dicotomía sirve apenas para clasificar la humanidad y justificar la dominación de pocos sobre muchos, para la explotación inescrupulosa de mercados cautivos, materia prima abundante, mano de obra barata, mentes dóciles y cuerpos disciplinados, ha llegado la hora de prescindir de cualquier concepto/categoría asociado a las dicotomías civilizado-primitivo, desarrollado-subdesarrollado y Primer-Tercer Mundo.
• La pedagogía de la respuesta forja seguidores de caminos ya existentes. Si lo que necesitamos es de constructores de caminos, y si no se puede transformar la realidad con respuestas sino con preguntas, la educación debe ser transformada con la pedagogía de la pregunta, para que no memoricemos las respuestas que han instituido nuestro presente e imaginemos las preguntas que pueden transformar nuestro futuro de forma significativa, relevante para todas las formas y modos de vida.
• El ‘buen vivir’ es contextual y no universal. Busquemos el ‘buen vivir’-y no el “desarrollo”-para todos, a partir de las historias, saberes, aspiraciones, sueños locales. El desarrollo no significa absolutamente nada; por eso depende constantemente de la invención de adjetivos (sostenible, local, territorial) para existir. Negociemos cómo seríamos más felices, bajo qué condiciones, calidad y nivel de vida, sin compararnos con nadie, movilizando primero nuestros sueños y potencialidades contextuales para hacerlos realidad. Eso es lo que propone la nueva constitución del Ecuador a partir del concepto indígena de Suma Kawsai.
• La sostenibilidad implica aprender inventando desde lo local. Si la realidad global no es homogénea sino compleja, diversa y dinámica, si los modelos universales para el progreso/desarrollo fracasaron desde 1492 en América Latina, y si los “diseños” globales ignoran o violan las historias, saberes y sueños locales, ha llegado la hora de aprender inventando desde lo local para no perecer imitando desde lo global.
• Las potencialidades de la región superan sus adversidades. Si el paradigma de las adversidades impuesto por el dominador crea un imaginario que visibiliza solamente limitaciones y oculta posibilidades en América Latina, donde la región es un problema cuya solución exige la ayuda del poderoso generoso, ha llegado la hora de construir el paradigma de las potencialidades para liberar energías intelectuales, emocionales y espirituales hacia un mejor manejo de nuestra rica diversidad biológica y cultural. Las políticas y programas deben ser concebidos a partir de las potencialidades existentes, y no de una lista de problemas para resolver. Empecemos identificando y movilizando las potencialidades que viabilizan el ‘buen vivir” y la sostenibilidad de todas las formas y modos de vida en cada contexto; los problemas los manejamos a la medida que éstos emerjan impidiéndonos de transformar nuestras potencialidades en ‘buen vivir’.
• No se cambia el presente sino se construye el futuro. Como futuro del pasado, el presente no puede ser cambiado; ha sido construido por las acciones concebidas por ciertos grupos de actores comprometidos con ciertos valores e intereses. Sin embargo, como pasado del futuro, el presente nos permite crear eventos históricos capaces de influenciar aspectos de un futuro más relevante para la mayoría. No existen “tendencias naturales”; la realidad es socialmente construida y puede ser socialmente transformada.
• Un futuro relevante requiere conocimiento (ecológica, social y éticamente) significativo. Si el monopolio del conocimiento científico universal está asociado a la creación de vulnerabilidades y a la agudización de desigualdades, ha llegado la hora de promover la transdisciplinariedad para viabilizar la interacción entre científicos y otros actores en el complejo proceso de creación de conocimiento socialmente significativo-generado y apropiado interactivamente en el contexto de su aplicación e implicaciones.
• La innovación relevante emerge de procesos de interacción social. Si lo nuevo no es bueno apenas por ser nuevo, ni lo antiguo es malo apenas por ser antiguo, y si muchas innovaciones modernas no han resultado relevantes para los grupos sociales más vulnerables de América Latina, ha llegado la hora de crear espacios democráticos para la interacción intercultural e interinstitucional crítica para construir la relevancia de diferentes tipos de innovación que todos los latinoamericanos necesitan.
• Sociedades con mercado sí, sociedades de mercado no. Si el mercado no es una entidad autónoma y sabia, capaz de decidir mejor que nosotros sobre nuestro futuro, ha llegado la hora de romper con las políticas de la globalización neoliberal que quieren reestructurar a las sociedades para que éstas sirvan al mercado global, y exigir que el mercado sea regulado lo mínimo suficiente para que éste sirva a las sociedades.
• Muchas de las respuestas institucionalizadas son falsas. Si no hay desarrollados ni subdesarrollados, porque todos fuimos, somos y seremos diferentes, y si, en el Jardín del Edén, el pecado de Adam y Eva no fue probar de una manzana sino romper el monopolio del conocimiento al acceder al Árbol del Conocimiento sobre el bien y el mal, ha llegado la hora de emancipar nuestro pensamiento dudando de todas las respuestas institucionalizadas constitutivas de un imaginario que no es nuestro.
• ¿Cambiar las cosas o cambiar las personas que cambian las cosas? Si el 75% de las iniciativas de cambio institucional fracasa en el mundo, y si estos procesos se inspiran en la filosofía de innovación cuya visión mecánica de mundo propone cambiar las cosas para cambiar las personas, ha llegado la hora de innovar nuestra forma de innovar, con la filosofía de cambiar las personas que cambian las cosas, transformando sus modos de interpretación e intervención, porque no se pueden superar problemas complejos con la misma forma de pensar y hacer que los generaron.
• Ha llegado la hora de innovar nuestra forma de innovar. Si la adopción de la idea de “progreso/desarrollo” nos ha llevado a pensar como Ellos para ser como Ellos, y si este modo de ser, sentir, pensar, hacer y hablar ha hecho de América Latina la campeona de la desigualdad en el mundo, ha llegado la hora de innovar nuestra forma de innovar, transformando nuestros modos de interpretación e intervención, lo que implicar prescindir de la “idea de progreso/desarrollo” y de sus conceptos constitutivos.
• Ha llegado la hora de actuar de forma transdisciplinaria. Si la tradición filosófica conocida como Positivismo establece la ciencia como la única forma válida de “producir” conocimiento relevante, y si esta premisa generó vulnerabilidad para la humanidad y el planeta por ignorar otros saberes igualmente válidos, ha llegado la hora de movilizar las disciplinas disponibles pero transcenderlas para incluir los saberes de los actores en cada contexto de la aplicación e implicaciones del conocimiento a ser generado.
• La naturaleza y dinámica del todo emerge de las relaciones y significados que les son constitutivos. Si el conocimiento disciplinario sobre las partes es necesario para caracterizar el todo pero insuficiente para comprender su naturaleza y dinámica, ha llegado la hora de crear conocimiento sobre las relaciones y significados que le son constitutivos, y no apenas sobre las relaciones como lo hacen Físicos, Matemáticos, Biólogos, Químicos, asociados a ciertas corrientes de la Teoría de la Complejidad.
• Comprender para transformar, y no conocer para controlar o dominar. Si, en el caso de la agricultura tropical, por ejemplo, el esfuerzo de conocer para controlar de la ciencia imperial (era de la botánica económica), de la ciencia colonial (era de la química agrícola) y de la ciencia nacional (era de la genética mendeliana), y si el actual esfuerzo de conocer para dominar de la ciencia comercial emergente (era de la biología molecular/celular), han resultado en el control y dominación de ciertos grupos humanos sobre la naturaleza y ciertos grupos sociales, y en la erosión de la biodiversidad y de la diversidad cultural, ha llegado la hora de practicar una ciencia con consciencia para cambiar la realidad insatisfactoria creada por una ciencia para el lucro y la acumulación, sin interés de comprender para transformar potencialidades para el ‘buen vivir”.
• Para construir sosteniblidad es imprescindible comprender la vulnerabilidad. Cuanto más uno comprende la génesis de su vulnerabilidad y cómo esta se manifiesta, más criterios uno gana para construir condiciones, relaciones y significados que crean o sostienen otra sostenibilidad, tan o más sólida que la anterior que ha sido erosionada.
• Generar conocimiento sobre coherencia interna y correspondencia externa. En una época histórica, las sociedades y sus instituciones construyen una coherencia (consistencia interna) supuestamente en correspondencia (consistencia externa) con la realidad, su contexto/entorno relevante, el dominio de su existencia. En un cambio de época, dichas coherencias y correspondencias experimentan rupturas que implican su reconstrucción. Un proceso de cambio representa un esfuerzo consciente o no para identificar y superar brechas de coherencia y correspondencia. La primera aporta al grado de eficiencia interna; la segunda al grado de relevancia externa, que es la fuente de sostenibilidad de una organización, empresa, proyecto. Para la sostenibilidad de los diferentes sectores, actividades, organizaciones, empresas, políticas, programas de la sociedad, es crítico investigar su actual estado de coherencia y correspondencia.
• La construcción de la sostenibilidad institucional empieza con interacción. Cuanto más alto es el grado y mejor la calidad de la interacción de una organización o empresa con los actores relevantes de su entorno (contexto), más alto es su grado de correspondencia-sintonía-con las realidades, necesidades y aspiraciones de dichos actores, más alto es el grado de relevancia de sus aportes a dichos actores, más alto es el grado de satisfacción de estos mismos actores, más alto es el grado de credibilidad de dicha organización o empresa entre estos actores, más diversos son los tipos de apoyo obtenidos (a través de negociación) desde estos actores hacia la organización o empresa, más alto es el grado de su sostenibilidad institucional.
• Hacia lo contextual, interactivo y ético. Si el paradigma clásico de innovación de la ciencia moderna (que se presentó como universal, asumió una racionalidad mecánica cuanto al funcionamiento de la realidad y reivindicó neutralidad cuanto a sus impactos) no ha logrado construir un futuro relevante para todas las formas y modos de vida, ha llegado la hora de optar por-o construir-posibilidades paradigmáticas para las cuales el contexto es la referencia, la interacción es la estrategia y la ética es el garante de la sostenibilidad de todas las formas y modos de vida.
Es imposible construir una lista exhaustiva de premisas liberadoras del pensamiento, preñadas de condiciones, relaciones y significados para el cultivo o construcción de condiciones, relaciones y significados que generan, sostienen y dan sentido a la existencia de todas las formas y modos de vida. Pero es fácil imaginar otras premisas afines a partir de una lectura crítica del documento compartido. El problema no es la ausencia de una lista exhaustiva de premisas de este tipo, para que funcione como un manual para consultas posteriores. El problema es la falta de compromiso y osadía intelectual y política para imaginarlas, negociarlas y practicarlas.
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