Marco histórico. Las relaciones ciencia-tecnología-sociedad-innovación (CTSI) en el contexto del cambio de época histórica.
“La humanidad cuenta con la habilidad para hacer sostenible el desarrollo - asegurar que el mismo atienda a las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de futuras generaciones para atender sus propias necesidades. El concepto de desarrollo sostenible implica límites - no límites absolutos sino limitaciones impuestas por el estado actual de la tecnología y de la organización social sobre los recursos naturales…Pero tecnología y organización social pueden ser manejadas y mejoradas para abrir espacio para una nueva era de crecimiento económico” (Informe de la Comisión Brundtland; citado en Rist 1997:181; subrayado nuestro)
“A medida que se inicia…este…siglo, resulta…evidente que el Consenso de Washington neoliberal y las normas políticas y económicas señaladas por el G-7 y las instituciones financieras por él creadas (BM, FMI, y OMC) están profundamente desencaminados…la ‘nueva economía’ provoca…consecuencias dañinas…: aumento de las desigualdades y la marginalización social, quiebra de la democracia, deterioro…del medio natural, e incremento de la pobreza y la alienación. El…capitalismo global ha creado…una economía delictiva de ámbito planetario que afecta…a la economía y la política nacionales e internacionales, ha destruido y amenaza…destruir comunidades enteras en todo el mundo y, con…una biotecnología mal concebida, ha profanado el santuario de la vida, al tratar de convertir la biodiversidad en monocultivo, la ecología en ingeniería y la propia vida en mercancía” (Capra (2003:264)
“La crisis del desarrollo no se dirige [sólo] a los medios y las posibilidades; concierne también a la naturaleza y los fines del desarrollo…es preciso admitir que la crisis del desarrollo es ante todo una crisis de la razón y de la cultura occidentales pues el único modelo [de desarrollo] actualmente operativo en el mundo es el modelo occidental” (Domenach 1980:13).
El mundo está “patas arriba”, constata Eduardo Galeano (Galeano 1998). Caos, crisis y cambios son las marcas registradas del final del siglo XX e inicios del siglo XXI. La humanidad experimenta un cambio de época , no una época de cambios, constata la Red Nuevo Paradigma para la innovación institucional en América Latina (De Souza Silva et al. 2001). Una época histórica se caracteriza por la dominación de un sistema de ideas para interpretar la realidad, un sistema de técnicas para transformar la realidad y un sistema de poder para controlar la realidad. Cuando estos sistemas prevalecen sobre otros sistemas de ideas, técnicas y poder, condicionando la naturaleza y dinámica de las relaciones de producción, relaciones de poder, modos de vida y cultura por un largo periodo de tiempo, a este periodo se denomina época histórica.
Un cambio de época histórica ocurre cuando estas cuatro dimensiones empiezan a perder sus características esenciales, porque eso significa que otros sistemas de ideas, de técnicas y de poder están emergiendo y desafiando los de la época histórica todavía vigente pero ya en proceso de declinación inexorable. Por lo tanto, caos, crisis y cambios son las marcas registradas de un cambio de época histórica. La combinación de incertidumbre, inestabilidad, fragmentación, discontinuidad, desorientación, inseguridad y perplejidad nos hace a todos vulnerables, del ciudadano al planeta. Por eso, todos buscamos sostenibilidad. Pero las respuestas existentes no nos sirven; son constitutivas de la realidad que queremos superar, constatan los indígenas Aymara citados anteriormente en este documento. La mayoría de las respuestas que ya existen tienen como fuente histórica de inspiración el paradigma clásico de la ciencia moderna que emergió en los siglos XVI y XVII en Europa occidental. El cambio de época histórica en curso pone todo bajo cuestionamiento, incluso la ciencia moderna (Restivo 1988).
El ‘modo clásico’ de innovación no es la única fuente paradigmática de inspiración para el cambio institucional. Los cambios globales no responden a sus estímulos paradigmáticos sino que forjan otra época histórica, la del informacionalismo-dependiente de la información-(Castells 1996). La computadora ya reemplaza a la chimenea humeante de las fábricas del industrialismo como símbolo del “desarrollo”. Primero de forma casi invisible, pero ahora ya bajo sus impactos, transformaciones cualitativas y simultáneas en las relaciones de producción, relaciones de poder, modos de vida y cultura del industrialismo están fracturando el sistema de ideas, de técnicas y de poder dominantes durante aquella época histórica.
La gestión de las relaciones CTSI no está exonerada de los efectos combinados de las revoluciones que desafían el sistema de ideas para interpretar la realidad, sistema de técnicas para transformar la realidad y sistema de poder para controlar la realidad. La generación de conocimiento se encuentra en una encrucijada histórica.
Génesis del actual cambio de época
El cambio de época histórica no puede ser comprendido a partir de las “tendencias naturales” anunciadas por los promotores de la globalización neoliberal. Los temblores que crean el cambio de época que nos hace vulnerables tienen epicentros “antropogénicos”-creados por la acción humana. Dichos epicentros son tres, y se expresan a través de tres revoluciones: tecnológica, económica y cultural.
Revolución tecnológica: otro sistema de técnicas para transformar la realidad
Están en curso varias revoluciones como la robótica, biotecnología, nanotecnología, neurociencia, nuevos materiales y tecnología de la información (Grupo ETC 2002). Sin embargo, la revolución en torno a la tecnología de la información difiere críticamente de las otras, porque las demás dependen de ella para sus avances. Hasta el proyecto genoma (del mundo de la biología moderna) no sería posible sin los avances en la tecnología de la información. Además, su lógica digital penetra y transforma todos los medios y formas de comunicación. Cuando hablamos de “biochips”, redes electrónicas y cambios de naturaleza virtual, inmaterial y digital (Castells 1996; Cebrián 1998), nos referimos a cambios que no pertenecen al industrialismo sino que forjan ‘otra’ época histórica. Bajo su racionalidad instrumental, todo es reducido a procesos de acceso, consumo, procesamiento, producción, venta y compra de información.
Revolución económica: otro régimen de acumulación y otra institucionalidad para su gestión
La crisis económica iniciada a finales de la década de los 70 era un mero indicador de una crisis más profunda del régimen de acumulación de capital de la época del industrialismo. Lo que muchos llaman globalización no pasa del intento planetario de establecer un nuevo régimen de acumulación del capitalismo global, otra institucionalidad para su gestión y otro discurso-sistema de ideas-para legitimar sus correspondientes contradicciones e injusticias. Así, la liberalización, desregulación, privatización, ajuste estructural y tratados de libre comercio son cambios que no tienen sentido en el industrialismo sino que forjan otra época histórica. Bajo su racionalidad económica, el mercado, el sector privado y los países ricos-superiores-son la única fuente plausible de solución para todos los problemas de la humanidad y del planeta, mientras el Estado, el sector público y los países pobres-inferiores-son la única fuente de todos los problemas. Con el reemplazo de la ideología del Estado por la ideología del mercado, la lógica de la mercancía ya penetra todas las esferas de la existencia. Ahora, que hasta lo que antes era sagrado es profanado, como la esencia de la vida, la humanidad experimenta la mercantilización de la naturaleza y de la propia existencia (Shiva 1992; Kuttner 1998; Capra 2003; Bakan 2004).
Revolución cultural: la relevancia de lo humano, lo social, lo cultural, lo ecológico y lo ético
A partir de la década de 60, movimientos étnicos y sociales proliferaron desafiando premisas de la civilización occidental y valores de la sociedad industrial de consumo. En su conjunto, por ejemplo, el feminismo, ambientalismo, derechos humanos, cuestión indígena, participación de la sociedad civil, transparencia en la gestión de lo público, ellos están rescatando y promoviendo la relevancia de lo humano, lo social, lo cultural, lo ecológico y lo ético. Cada uno denuncia algún escándalo asociado a la humanidad o al planeta y propone su reconstrucción bajo valores, intereses y compromisos diferentes de aquellos que generaron los problemas a superar. Los cambios que privilegian lo humano, lo social, lo cultural, lo ecológico y lo ético no tienen sentido dentro del paradigma del industrialismo sino que forjan ‘otra’ época (Harvey 1989; Capra 2003).
Eso ocurre bajo una racionalidad comunicativa donde la solución de problemas antropogénicos requiere reflexión, interacción y negociación. Bajo esta racionalidad relacional , la sostenibilidad emerge de la interacción humana (Röling 2003); nuestra interdependencia nos transforma en ángeles con apenas una ala, que no logran volar si no lo hacen abrazados. Esta revolución es contraria a los intereses de los que usan la corrupción como estrategia para la acumulación de riqueza y poder, porque la corrupción es incompatible con la interdependencia que requiere solidaridad para la sostenibilidad. Los actores que lideran dicha revolución critican la naturaleza del orden corporativo global emergente que establece otro régimen de acumulación para el capitalismo global y crea otra institucionalidad para su gestión, que no son viables sin corrupción, porque no pasan de reglas, roles, arreglos y prácticas de dominación que renuevan y agudizan la institucionalización internacional de la desigualdad para la acumulación de riqueza y poder.
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Estoy tratando de saber más sobre la “red nuevo paradigma…” pero no hallo nada en internet ¿se les puede contactar? tienen alguna URL?
Estimada Karina Morales, el autor es José de Souza Silva es Brasileño con Ph.D. en Sociología de la Ciencia y la Tecnología. Es filósofo del desarrollo, sociólogo de la tecnociencia y estratega de la innovación institucional. Fue Gerente de la Secretaría de Gestión y Estrategia (SGE) de la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (EMBRAPA). Actualmente es investigador de EMBRAPA para las relaciones ciencia-tecnología-sociedad-innovación (CTSI) y líder de la Red Nuevo Paradigma para la innovación institucional en América Latina.
Un saludo cordial
Red Pensar de Nuevo.
Hola, me parece que es un buen artículo. Me gustaría saber el nombre de quién lo escribió por que deseo ponerlo de referencia para un trabajo que estoy realizando sobre informacionalismo.