Marco conceptual. ¿Hacia la sociedad del conocimiento o de la información?

“Cuando teníamos todas las respuestas, cambiaron las preguntas” (Indígenas Aymara, Región Andina)La humanidad no camina hacia la sociedad del conocimiento sino de la información. Información es hoy el factor más estratégico para la creación de riqueza y poder. Información es para las sociedades del siglo XXI lo que tierra, capital y trabajo fueron para las sociedades de los siglos XVIII, XIX y XX, durante la época histórica del industrialismo.

Según Manuel Castells, el autor de la trilogía La Sociedad Red, El Poder de la Identidad y Fin del Milenio, sobre los cambios globales en la segunda mitad del siglo XX, la humanidad experimenta el paradigma del informacionalismo, después de experimentar los paradigmas del extractivismo, del agrarianismo y del industrialismo, que todavía coexisten pero pierden importancia ante el acenso vertiginoso de la relevancia del informacionalismo. Es la primera vez que información es tratada como insumo y producto; ya existe incluso la industria de la información. Para Castells, la productividad será cada vez más dependiente de la innovación tecnológica, y la competitividad de la innovación institucional, porque ambas (productividad y competitividad) serán intensivas de información más que de tierra, capital y trabajo.

Sin embargo, parte de la literatura sobre el futuro de la humanidad insiste en afirmar que caminamos hacia la sociedad del conocimiento. Los autores de dicha propuesta son todavía rehenes de la premisa racionalista que asume conocimiento como sinónimo de información. En el mundo, incluso en América Latina, algunos países han creado una “ciudad del conocimiento”, como Panamá, que no pasa de un espacio para concentrar organizaciones y empresas asociadas al desarrollo y al mercado de tecnologías de punta, las “tecnologías portadoras de futuro”-robótica, inteligencia artificial, biotecnología, nanotecnología, neurociencias, microelectrónica-cuyos avances dependen de los avances en la tecnología de la información. Por eso, la sociedad del conocimiento, la economía del conocimiento y la gestión del conocimiento son imposibilidades conceptuales, a menos que conocimiento fuera sinónimo de información. Pero datos no son información, información no es conocimiento y conocimiento no es sabiduría.

Datos son símbolos carentes de significados. Cuando se los organiza en una forma que comparte mensajes con sentido, se transforman en información. Conocimiento es un estado cambiante de comprensión que (en un individuo) emerge del análisis y síntesis de distintas informaciones sobre un mismo fenómeno, problema o proceso. Dichos análisis y síntesis requieren la aplicación de marcos interpretativos, porque estar informado no significa estar comprendiendo. La sabiduría se revela solamente a través de las decisiones que tomamos y acciones que desarrollamos bajo la comprensión que tenemos, pues éstas incorporan juicio de valor sobre ser y tener, lo bueno y lo malo, lo cierto y lo errado, la inclusión y la exclusión. Esta es la razón por la cual no se puede manejar el conocimiento en sí sino datos e información. Podemos hacer la gestión de procesos para la generación, apropiación, aplicación e implicaciones del conocimiento, que es un estado cambiante de comprensión sobre relaciones y significados invisibles antes del análisis y síntesis de las informaciones disponibles sobre cualquier problema, desafío, aspecto, tema o fenómeno de una cierta realidad. Es posible memorizar información (algo) pero no conocimiento, que no es algo. Conocimiento es más un verbo que un sustantivo: es una propiedad emergente/sistémica.

Uno no aprende cuando está solamente informado sobre un problema sino cuando lo entiende y asume como suyas todas las verdades que emanan de dicha comprensión. Uno no conoce un fenómeno por estar informado sobre sus características esenciales sino por percibir-establecer-asociaciones entre relaciones y significados críticas para comprender y aceptar como verdaderas su naturaleza y su dinámica. Cuando estamos apenas informados sobre un proceso extraño, podemos describirlo pero no explicarlo. Una explicación exige comprensión que a su vez depende de marcos interpretativos consolidados. Cuando un profesor o autor de un libro comparte su conocimiento-comprensión+creencia-sobre un tema, eso llega a sus estudiantes o lectores como información. Éstos movilizan sus sistemas emocional, cognitivo, psicológico y cultural para reinterpretar y reconfigurar dicha información, desde sus procesos mentales y de sus historias de vida, transformando su estado de comprensión y aceptación-conocimiento-de dicho tema, en interacción (consciente o no) con su contexto: el dominio de su existencia. Diferente de pensar, que es el proceso epistemológico a través del cual uno llega a comprender conceptualmente un fenómeno, conocer es el proceso metafísico a través del cual uno se apropia-como verdadero y válido-de lo que comprende (Hasker 1983; Cobern 1994).

El proceso de conocer impacta pues las actitudes-el comportamiento-de un individuo o comunidad de argumentación, y no solamente amplía su entendimiento sobre lo que conoce. Decisiones y acciones serán diferentes después que uno comprende un fenómeno que antes no entendía, si uno se apropia de las verdades constitutivas de dicho entendimiento, lo que no pasa con los que están apenas informados sobre la existencia y características del mismo fenómeno. Por eso, conceptualmente, lo razonable es referirse a sociedad de la información, economía de la información y gestión de la información. Esta perspectiva asume que, mientras información es un factor abundante, comprensión es un factor escaso. Una evidencia es que paradójicamente al aumento de datos e información disponibles en la Internet no ha correspondido un aumento de la comprensión sobre los cambios profundos cuyos impactos transformarán el futuro de la humanidad y del planeta. Al contrario de lo imaginado por algunos, muchos están ahogados en un mar de información pero sin comprender lo emergente en las últimas décadas del siglo XX e inicios del siglo XXI. Sin marcos interpretativos apropiados, no importa la cantidad disponible de datos e información. Podrán describir pero no explicar.

Pero se puede argumentar que todos tenemos marcos interpretativos y, por lo tanto, podemos entender lo que está pasando. Este sería un argumento razonable si lo que ocurre en el mundo hoy no fuera un cambio de época histórica, porque cada época crea los marcos culturales e interpretativos indispensables para comprenderla. ¿Qué pasa entonces en un cambio de época, cuando hasta sus marcos culturales e interpretativos pierden vigencia? Los indígenas Aymara citados aquí están correctos en su percepción de que los marcos interpretativos de la época histórica del industrialismo no sirven como guías confiables para los actores económicos, sociales, políticos e institucionales de nuestras sociedades. En un cambio de época, emerge la necesidad de negociar otras preguntas y construir otras respuestas. ¿Están en lo correcto los científicos cuando hablan de “producción de conocimiento”, “gestión del conocimiento”? Con el ascenso de la importancia de las máquinas de las fábricas que “producían” lo que antes era creado manualmente por los artesanos con su conocimiento tácito, el verbo producir ganó importancia crítica a partir de la Revolución Industrial del siglo XVIII. Muchos científicos todavía asumen que su laboratorio es una “máquina” de producir conocimiento, sin percibir la dimensión social de su actividad (Latour 1987) porque, para ellos, en sus experimentos entran “recursos” y salen “productos” (resultados). Algo semejante pasa con el concepto de “gestión” (management), generalmente expresado a través de los verbos administrar y gerenciar.

Producción y gestión son conceptos concebidos desde una visión mecanicista de la realidad. Bajo las premisas del paradigma clásico de la ciencia moderna, todo pasó a ser visto desde un prisma mecánico, los procesos naturales y los humanos. Por ejemplo, el concepto de management (gestión) fue creado para traducir lo que se hacía con caballos a ser “adiestrados” para ejecutar ciertas evoluciones. Los caballos eran “manejados” para repetir dichas evoluciones hasta que las “aprendieran” por repetición. La gestión (management) implica la existencia de “algo” a ser manejado, como información, una empresa, un caballo, un equipo, un proceso. La ciencia del management (gestión de las cosas, incluso de “recursos” humanos) fue sistematizada por Frederick W. Taylor con sus Principios de la Administración Científica. No por accidente Taylor conceptualizó al trabajador ideal como “hombre bueye”: fuerte para producir mucho, sumiso para aceptar ordenes sin cuestionarlas y estúpido para no percibir que era sobreexplotado (De Souza Silva 2007). Después los científicos sociales reemplazarían este concepto inconveniente por el de “recursos humanos”, ya que las demás “cosas” que entraban en las fábricas ya eran etiquetadas como “recursos” (naturales, materiales, financieros). Por eso, como conocimiento no es “algo” sino un estado-subjetivo, emergente-de comprensión sobre algo, ni los científicos “producen” conocimiento ni es posible la “gestión” del conocimiento.

Lo que hacen los científicos es generar-crear-construir su comprensión condicionados por la realidad que su visión de mundo-concepción de realidad-les permite percibir a través de sus métodos de observación. Los gerentes hacen la gestión de procesos desde/a través de/en los cuales dicho entendimiento es generado, apropiado y usado con implicaciones (dimensión ética) para los actores del contexto de su aplicación (dimensión práctica). Antes de adoptar conceptos concebidos por otros actores desde otros lugares, lo indicado es (re)negociar-(re)configurar-sus significados entre nosotros, desde nuestras historias, realidades, saberes, retos, sueños. Por ejemplo, para nosotros, ¿qué es “desarrollo” (ver Sachs 1996; Rist 1997; Escobar 1998)?

¿Época de cambios, o cambio de época? Esta es quizás la pregunta más relevante a contestar actualmente. Los conceptos de sociedad del conocimiento, economía del conocimiento y gestión del conocimiento están vinculados al paradigma del informacionalismo emergente y no al paradigma del industrialismo declinante. Desde la revolución en la tecnología de la información constitutiva de la época emergente, estos conceptos revelan la emergencia de una concepción cibernética de la realidad en la cual todo puede ser reducido a información. Esta es apenas una de las visiones de mundo que surgen con otra época histórica. Pero antes de comprender el fenómeno del cambio de época es imprescindible entender por qué y cómo la actual geopolítica del conocimiento ha sido establecida en el paisaje institucional hegemónico, para identificar sus contradicciones y fronteras, desde las cuales podemos transcenderla para generar conocimiento significativo e innovaciones relevantes para todas las formas y modos de vida en el planeta.

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Un comentario para “Marco conceptual. ¿Hacia la sociedad del conocimiento o de la información?”

maryuryruiz Marzo 6, 2010

en la actualidad es necesario entender los fenomenos del conocimiento, los limites del saber pero tambien explicar el proceso del conocimiento que no es fundamentalmente informativo
ademas necesito que me envien los documentos que ustedes publican mi correo es maryuryruiz2002@yahoo.es

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